Crónica del examen de Taekwondo alto grado: ascenso y legado en la escuela Cho San
- Escuela Cho San

- 13 jul
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 29 jul
Bajo la mirada atenta del jurado y los alumnos reunidos, la escuela Cho San vivió un día histórico con el examen de Taekwondo para cinturones negros de alto grado. Dos aspirantes, José Luis y Carlos, demostraron su dominio técnico y espiritual en una ceremonia que fusionó tradición y emoción.
Fotos: Ginés Ruiz
La prueba: técnica, combate y honor
El acto comenzó con la presentación formal de los aspirantes, seguida de una rigurosa secuencia de pruebas:
1. Poomsaes: Ejecución precisa de formas tradicionales, donde cada movimiento reflejó años de disciplina.
2. Técnica pura: Defensas, ataques, patadas y combinaciones libres ejecutadas con control milimétrico.
3. Combate en modalidades especializadas:
- Lucha solo con piernas.
- Enfrentamientos solo con brazos.
4. Armas tradicionales:
- Pepe deslumbró con la espada coreana (Jingum).
- Carlos dominó el boo (bastón largo) con fluidez.
5. Combate de armas: Un duelo técnico entre espada y boo que mostró el equilibrio entre tradición y aplicación marcial.
El veredicto: nuevos grados, nuevos compromisos
Tras la deliberación del jurado, ambos taekwondistas alcanzaron sus metas:
- Carlos ascendió a 2º DAN, consolidando su camino técnico.
- Pepe recibió el 5º DAN, otorgándole el título de Sabomnim José Luis.
En un gesto simbólico, se le entregó el dobok dorado (chaqueta superior dorada), insignia de su nuevo rango como maestro Sabomnim.
"No heredamos el taekwondo de nuestros ancestros; lo tomamos prestado de nuestros hijos."
Homenaje a la familia fundadora
El momento más emotivo llegó con la entrega de obsequios a la familia Cho:
- Un traje bordado con los nombres de Sabomnim Byoung-Su Cho y su padre, GM Cho Myong Won.
- Cinturones personalizados para cada miembro activo de la familia en la escuela.
- Un simbólico ramo de flores para la matriarca, la señora Suk-Ja Bae, madre de Sabomnim Cho.

Cierre con alma marcial
El acto culminó con la foto grupal de alumnos, maestros y la familia Cho, unidos en un vibrante grito de "¡Acha, achaaa!" que resonó en el dojang como tributo a medio siglo de legado. Felicidades a toda la escuela, seguimos creciendo.












































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